por un lado:
sé sé sé sé sé que la comunicación se ha convertido en difusión. escribo en un blog o intento (no) hacerlo, lo que en términos de diagramas de jakobson implica que la flecha única se ha convertido en un manojo de ellas (madrededios, falange española) y he pasado del yo->tú al yo->túelevadoaene. la sensación de dominar la situación no es más que una ilusión óptica sin explosión de color y al final instalarse en el she lost control es fácilfácilfácil. y mira que he sellado con sangre un pacto avec moi même comprometiéndome a no revelar ni el pin de mi tarjeta de crédito ni suspiros vergüenzajeniles. por ello me dedico a juguetear con las letras, lo intento, hablo de la vida en general (aunque como los egocéntricos párvulos , yo siempre salgo en el dibujo) y planeo un post sobre hombres que construyen cúpulas geodésicas en sus jardines y otro sobre señales disuasorias al suicidio en tranvías y otro sobre libros de geometría tendidos a la intemperie y otro sobre leones desafiantes que estuvieron en la entrada de la casa pero que cayeron en desgracia y ahora viven en rincones olvidados. hago como que (de)construyo homenajes a la subliteratura ensamblando pequeñas piezas de ficción realista de mediocridad encubierta. bien y mal, depende del día.
por otro lado:
pienso que leo librosdepapel y que, hasta el momento, no hay nada como boris vian, pero que si leo blogs es por voyerismo y eso que no dan los libros de asomarme con mis inmundos sentidos a las vidas “reales” de los demás que podrían-no-ser-tan-diferentes-que-la-mía-aunque-lo-son porque it’s life and it's happening, it’s really really happening. me encuentro por tanto preguntándome si no sería mejor hacer un ejercicio de honestidad y despelotarme emocionalmente que es lo que todo blogger planeaba hacer tarde o temprano. no debo.
no quiero. la honestidad es una mierda, los followers quieren follar y llevar navaja siempre es conveniente.