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martes, 24 de mayo de 2011

NIKE: Impossible is nothing…

…Mañana tengo que dar un Seminario en Ingles y todavía no me se la charla… y estoy aquí perdiendo el tiempo… ya que mi hermana me quiere llamar por el esquipe… y no es capaz de configurar el micro…

Y en cima me acabo de enfadar…

y no me da tiempo pensar que todo me va bien que ya las cosas empiezan a ir mal… y sabes que te digo…

que una mierda para ti y otra para la organización… que ya me lo decía a mi Güebochico.

Tanta felicidad, tanto optimismo… no merece la pena, que eso no dura para siempre, que si eres optimista… los chascos dueles más… mejor andarse jodidos… que uno por lo menos está ya preparado para recibir los golpes… .

Y lo dice también Julio De La Rosa… hay que mirar la fecha en la tapa señores… que las cosas caducan.

Aun así mañana le parto la cara a unos cuantos.

viernes, 6 de mayo de 2011

Piezas sueltas (Vol.2) Espirales

bonnard

Los bares y los restaurantes parecen tristes cuando entras en uno y te sientas para comer sola. Las personas de las demás mesas parecen felices. Las mujeres con sus maridos, los padres con sus hijos, los amigos todos juntos son ruidosos y sus risas parecen de color. No como tu mierda de aceitunas… que son todas grises o como mucho verdosas. Los camarero sí, ellos por lo menos te sonríen. Y la recepcionista también. Te hace el favor de pedirte algo de comer por el telepizza cuando no quieres bajar a la calle… así que es tu mejor amiga. La otra opción es no cenar y irse a sentar en aquella salita tan bonita en la que hay internet y tele de cable. Si tuvieras 5 años menos serías simpatica… hablarías con la gente… sacarías te mejor “watch yor neim”… y la liarías a estupideces… quedarías como el mono de feria oficial del hotel… pero por lo menos no te sentiría tan sola… tan mayor… tan cansada    

Piezas sueltas (Vol 1). La bañera.

chica-bano

Llega a casa con los pies más hinchados que los de una camarera de un bar de tapas de Granada. Casa… en realidad no llega a ninguna casa… llega al cuarto del hotel en el que está viviendo desde hace unos diez días. Fuera los zapatos, los calcetines, los vaqueros la camiseta negra con su osito dibujado. En un espejo enorme contempla su cuerpo, hasta cuando… y hasta que punto. Los pechos, las caderas, las nalgas, los muslos…  El sujetador y las braguitas al suelo. La melena suelta y la cara de cansada. Abre la puerta del baño y abre el grifo. Vuelve al cuarto y tumbada en la cama escucha la bañera llenarse de agua caliente. Cierra los ojos y al igual que cuando era una niña desea que se llene rápido y que el gel haga un montón de espuma. Pasan cinco, quizás diez minutos y vuelve al baño. Un pie, la pierna, otro pie, otra pierna… se sienta despacio. Quema. Se estira lo que puede… hay suficiente espuma pero no suficiente espacio. Pero moviéndose poco a poco para arribita y para abajito al final todo el cuerpo cabe. En esta postura puede ver sus pechos asomarse a través de la espuma y esconder los lunares de su barriga… y las rodillas tan altas le recuerdan ese juego que hacía de pequeña. Ese de tumbarse en la playa y ponerse unos muñequitos en cima de las rodillas. Uno náufragos ignorando que los islotes en los que habían encontrado la salvación eran en realidad las piernas de una enorme creatura marina.