
comprenderán ustedes que mis desayunos tienen algo de shock postraumático, de duelo y de evaluacion de daños. también tienen mucho de ceño fruncido, vendettas sicilianas y octubres rojos. todo ello exige que me encierre en el lugar más infecto de la casa para tomar el desayuno más triste que puedo encontrar: café de polvos y galletas de posguerra. no hay espacio por tanto para mermeladas y apfelstrudel, para zumos de naranja y daarjeling tea. y mucho menos para la evocación dandy-burguesa que empieza con una magdalena proustiana que hace explotar en tu boca toda la infancia en efervescentes peta-zetas.
en lugar de ello me concentro, de cara al microondas, me concentro, una caja sobre el microondas, me concentro, pongo las galletas de dos en dos, me concentro, una caja de fondue, me concentro, devoro las galletas a pares como a zares, me concentro, caja de fondue que reza "une façon originale et amusante de preparer viande, fromage et chocolat" :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::la ensoñación llega:
la mesa redonda, las 9 de la noche, el caquelon en el centro y amigos alrededor, el olor a alcohol de quemar ,el queso burbujeante, mezcla perfecta 50%gruyère 50%vacherin, botellas ingentes de vino blanco porque no se bebe agua porque sino te duele el estómago despues porque trae mala suerte, sostenemos los pinchos en alto, llega alguien con una bandeja de despertadores, clavamos los pinchos en ellos, los ensartamos y los hundimos en el queso fundido, los sacamos y soplamos, masticamos y saboreamos, crujen los muelles entre los dientes, el cuarzo realza el sabor del vino, nos reimos y volvemos a sumergir más despertadores, esperamos impacientes que en un momento de descuido a alguien se le desprenda su despertador del pincho y caiga en el caquelon porque eso significa más risas y que podemos obligarle a pagar la foundue o tirarle al lago o darle 40 latigazos. de todas formas, no hay prisa,tenemos toda la noche. mañana nadie tiene que madrugar. nadie.




