La FRIKAKA ha sido como una boda pero sin barra libre, cachis. He estado con gente guay y lo he pasado estupendamente, chachi!
He evitado todo tipo de rozadores de rodillas, colocadores de manos en la lomera, puretas de mirada penetrante, jóvenes de mirada insistente. Y mi dirección de correo es: laregladechargaff@laregla.dechargaff.com. Nada de messenger, nada de tonterías por el estilo.
FRIGIPOWER total, que os den a todos, hombres!
El último día intentaba descansar en uno de los pasillos, aprovechando una butaca, aislada del resto de la gente. De lejos vi a un chico y a una chica con quienes coincidí durante mi primer exilio.
Era el 2009, trabajaba con ellos y pasábamos mucho tiempo los tres juntos. Entonces, tardé cinco minutos en darme cuenta de que se gustaban. Esas risas, esas miradas, esas manos buscando el contacto en cada circunstancia. Esos paseos que organizaban después de comer, a los que supuestamente todo el mundo estaba invitado pero a los que normalmente iban solo ellos. A veces insistían para enseñarme aquello… yo aceptaba, iba con ellos, los miraba y pensaba: “¿cuantas vueltas les estarán dando estos dos al asunto?”.
Estamos en el 2010, y esos dos, por fin, andan cogido de las manos, comparten cuarto, se dan besitos cuando piensan que nadie los vea. Que alegría, me siento su celestina en la sombra… Ellos desaparecen por las escaleras y mi mirada baja hasta mis pies.
Empiezo a pensar en el Músico y en el Fotógrafo.
En los últimos ocho años lo he estado compartiendo todo durante cinco. Dos años y medios con uno, dos años y medio con otro (más o menos). En resumen: me he enamorado dos veces. Altos, guapos, de ojos verdes, dulces y fuertes. Dos caballeros de los que ya no los hay; que yo ya no tengo. Desde luego lo he hecho mal, he tenido la suerte de encontrarlos y las capacidades para perder a ambos. Claro, las cosas que he hecho mal… ¿pero bien? ¿Habrá algo que haya hecho bien?
Pues no soy una chica celosa… solo quise matar a la panadera por insinuarse continuamente a mi Músico. Pues no soy posesiva ni oprimo a mi pareja, solo me cabreo cuando, en caso de emergencia, no hay cristales que romper. Realmente me halaga tener a mi lado a alguien con talento. Me encanta que mi chico viaje, pase por experiencias nuevas y vuelva para contármelas y compartirlas conmigo. Me gusta que mi chico me enriquezca de esa forma. Y no soy una chica que se raja. Si hay que hacer las maletas las hago, si hay que ir… yo voy, adonde sea.
La vida me ha concedido el lujo de tener no uno, sino dos Ferrari… y no los he tenido en el garaje por el miedo de que se me rallasen. Todo lo contrario, he disfrutado escuchando el motor.
AMEN.